Músicos latinos que han abierto puertas: Carlos Jobim

 

El 8 de Diciembre de 1994, fallecía Antonio Carlos Jobim en el Hospital Monte Sinai de Nueva York. Con él moría la esencia y el motor de la música popular brasileña desde mediados de los años 50. Moría el padre de la bossa nova y de todo lo que vino después. La conmoción en el mundo musical es difícilmente descriptible. En Brasil se declaraban tres días de luto oficial. Las declaraciones y manifestaciones de condolencia se sucedía a centenares. No en vano este personaje más o menos desconocido para la mayor parte de la gente, había compuesto durante su vida, cientos de canciones, bandas sonoras de películas y piezas orquestales. Algunas de sus composiciones como Garota de Ipanema es una de las más versionada e interpretada de toda la historia de la música.

Su prestigio era tal que en 1989  recibió la Legion de Honor de la República Francesa que fué solo un galardón entre decenas mas, como los nombramientos como doctor honoris causa por las universidades de Lisboa y de Rio de Janeiro.

Repentinamente, el mundo artístico, parecía descubrir la grandeza de este músico cuyas melodías habian estado influenciado toda la música ligera y muy especialmente el Jazz desde los años 60 y había sido el padre artístico para toda una generación de músico brasileños cuya importancia y trascendencia es hoy indiscutible y entre los que se puede citar a Chico Buarque, Edu Lobo, Milton Nascimento, Caetano Veloso, Dyvan, Gilberto Gil, Ivan Lins y otros muchos.

 

SU CARRERA

¿Quién era ese desconocido tan admirado?

Antonio Carlos Carlos Brasileiro de Almeida Jobim, nació en Río de Janeiro en el año de 1927. De muy joven se traslada con su familia a vivir a Ipanema, entonces una playa deshabitada de Río, y comienza sus estudios de música y piano. A mediados de los años 50 participa en el movimiento de la bossa nova, que entonces comienza a surgir en la ciudad de Río, junto con músicos como Joao Gilberto, Menescal, Carlos Lyra y Johnny Alf entre otros. El movimiento se desarrolla principalmente en los clubes de la playa de Copacabana, entre jóvenes músicos fascinados por el Jazz americano y que consiguen encontrar una fórmula intermedia entre la samba brasileña y los ritmos y melodías afro-americanas. Pronto Jobim se convierte en el lider musical de la bossa nova y el poeta y diplomático.  Vinicius de Moraes se transforma en el padre espiritual y artístico de este fenómeno musical.

Precisamente con Vinicius de Moraes, genial poeta, Jobim realiza una de sus más fructíferas colaboraciones que pasa a la historia por la ya mítica Garota de Ipanema que ambos componen y que comienza con la musicalización de la obra teatral Orfeu da Conceiçao de la que era autor el poeta. En la rua Nascimento e Silva 107 de Rio de Janeiro, domicilio de Jobim en aquella época, se escribe la historia de la música brasileña.

A comienzos de la década de los 60, la bossa nova atraviesa las fronteras de Brasil y se internacionaliza. Especialmente importante es la repercusión que el movimiento tiene en Estados Unidos, donde músicos como Stan Getz, contribuyen a popularizarlo. De este modo, Jobim viaja a Norteamérica y allí graba uno de sus más interesantes álbumes, con arreglos de Deodato, Nelson Riddle y sobre todo de Claus Ogerman, que más tarde se convierte en el arreglista favorito de Jobim. “Wave”, “Tide” y “Stone Flower”, son algunos de los álbumes inolvidables de este período.

En la década de los 70, coincidiendo con la decadencia del movimiento bossa nova, Jobim comienza a desarrollar un nuevo estilo musical. Abandonando los rígidos límites de la Bossa, ya explotados hasta la saciedad, comienza a crear una música mas ecléctica y difícilmente clasificable. Por un lado y sin abandonar las melodías románticas que le hicieron famoso en todo el mundo, compone piezas con profundas raices populares brasileñas, interesándose cada vez más por temas relacionados con la naturaleza y la ecología. Por otro lado, podemos encontrar en este época piezas instrumentales orquestales realmente ambiciosas e interesantes como su “Saudade do Brasil”. Su música amplía horizontes y se vuelve universal; los discos mas representativos de esta fase de su carrera, son “Matita Pere” y “Urubu”. El álbum doble “Terra Brasilis” grabado en 1980, puede considerarse como su despedida del periodo americano. En ese mismo año fallece Vinicius de Moraes.

De regreso a Brasil, Jobim forma en 1984 la “Nova Banda”, con miembros de su propia familia con la que graba magníficos trabajos como “Passarim”, “Inédito” y su último disco “Antonio Brasileiro” que contiene su manifiesto ecológico “forever green”.

Afectado por serios problemas de salud, Jobim fallece en el transcurso de un postoperatorio en el hospital  Monte Sinai de Nueva York. En el Cementerio de San Juan Bautista de Botafogo y con el rostro vuelto hacia los brazos abiertos de Cristo Redentor, descansa para siempre.

 

 

 

SU LEGADO

La belleza y originalidad de la música de Jobim, le hizo acreedor del reconocimiento de músicos de todo el mundo durante varias décadas: Desde Sinatra en la década de los 60 con el que grabo dos magníficos discos, hasta el cantante británico Sting, que intervino en la última grabación del maestro, interpretando a su lado el clásico “Insensatez”.

Sinatra declaraba al conocer la muerte de Tom: “Mis experiencias musicales con Tom fueron tan satisfactorias y creativas como las horas que pasamos conversando y meditando por las noches. El mundo ha perdido uno de su musicos de mayor talento y yo, un amigo maravilloso.”

El saxo barítono Gerry Mulligan, declaraba a su vez. “La música que escribió para los poemas de Vinicius de Moraes eran como joyas, una especie de perfección.”

El compositor Chico Buarque, gran amigo y colaborador de Jobim al cual llamó “meu maestro soberano”, sumido en una profunda tristeza y consternación tras la muerte de Jobim, manifestaba: “todo lo que hice, fué para él; todas las canciones que hago, son para él”

Incluso el fallecido actor Peter Sellers llegó a declarar: “Me gustaría que mi arte tuviera algo de la pintura de Renoir y de la música de Antonio Carlos Jobim.”

También el mundo del Jazz rendía su homenaje a la muerte de Jobim y los conciertos y álbumes dedicados a la memoria del maestro se sucedieron y siguen sucediéndose en la actualidad. De este modo, músicos como Herbie Hancock, Pat Metheny, Joe Henderson, Shirley Horne, Lee Ritenour o John Pattituci por citar a algunos de ellos, han querido reconocer la deuda artística que mantienen con la música de Jobim, de la que han bebido y en la que se han inspirado durante sus carreras.

El legado de Jobim consiste en cientos de canciones y composiciones orquestales que han marcado hitos únicos en la historia de la música. Composiciones como la Garota de Ipanema, Samba de uma nota só, Desafinado, Aguas de Março o Corcovado son mundialmente conocidas.

Jobim enriqueció inmensamente las cualidades melódicas y armónicas de la música de su pais y exportó toda esa riqueza  a todo el mundo y  fundalmente al Jazz americano.

El legado de Jobim es un mensaje de amor, de armonía con la naturaleza; es un mensaje de apasionado amor a la vida y de inconmensurable belleza.

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