Video Clase Gratuita Musinetwork: Conceptos de Improvisación en el Jazz

Después de la exitosa participación del Programa Musinetwork Live en el V Festival de Chihuahua 2015, el equipo de Musinetwork School of Music lanzará el video de una de las clases magistrales que formaron parte de las actividades en este evento.

De la mano del bajista Aldemar Valentín, de Arturo Caraza en el saxofón, del baterista Sami Mendoza y del fundador y director académico de Musinetwork, el pianista Rafael Alcalá, podremos conocer a fondo el lenguaje del Jazz a través de la práctica de técnicas de improvisación en la video-clase “Conceptos de Improvisación en el Jazz”.

El lanzamiento será el domingo 22 de noviembre a las 13:00 hrs ( horario local Boston) en nuestra página oficial de Facebook.

Lo mejor del lanzamiento es que se podrán hacer preguntas la primera hora, después de la publicación, que serán contestadas simultáneamente por el mismo equipo de profesores.

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¡Conéctate, interactúa y aprende en Musinetwork!

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¿Qué es la Improvisación?

Hablar de improvisación a la “ligera”,
implica una concepción poco aplicada a la esfera del arte…

Muchas veces nos apresuramos en objetivar que la Improvisación es burda, pues bien; a partir de este supuesto, quien improvisa no ha cumplido con los deberes y por ello, buscará a través de esta acción; salir del paso o allanar el camino a fin de buscarse afanoso un final feliz.

Sin embargo; nos debemos un alto en el camino… Observar e internalizar el concepto que nos trasciende desde la concepción misma del ser humano, la comunicación.

Por naturaleza; somos grandes improvisadores de nuestras vidas.

La acción de hablar o comunicarnos con otras personas es un acto improvisatorio; yace en el encuentro casual donde indagar, relacionarse, preocuparse y crear empatía; nos lleva a improvisar preguntas y respuestas a través del sentido espacial, corpóreo y lingüístico con afán del interés o no, generado a través de este encuentro. Tal vez; este sea un ejemplo poco grandilocuente, creo que inevitablemente nos invita a reflexionar, en tanto; la improvisación como parte inherente de nuestras vidas y como herramienta de comunicación, tras la organización espontánea de las ideas y exposición de las mismas.

Ahora bien; partamos de la acepción académica del verbo Improvisar:

Hacer una cosa que no estaba prevista o preparada, llevado de la intuición del momento”

(Dicc. Lengua Española 2007)

 

Seguidamente; polaricemos el término de acción en virtud positiva del arte:

“La Improvisación; acción sublime cuasi irrepetible, que busca como objeto a su fin y de manera espontánea… transmitir o comunicar una idea, concepto; desandar sentimientos vívidos que se conjugan inexorablemente entre la imaginación y la aplicación ecuánime de recursos, tras el dominio de la disciplina cultivada a solaz; en un perfecto control de entre las ideas y la consumación de lo transmitido…”

Finalmente; adentrémonos en la Música y la Improvisación…
Partiendo de la base empírica; de que la Improvisación Musical es un lenguaje propio de la inteligencia musical. Nos avocamos a su justa dinámica constructiva, que como bien se dice sublima el alma.

“Describir la Improvisación musical, a priori; es como intentar impresionar o presentar un sentimiento y, a través de él; hacer confesar la más oculta e intrincada fibra del ser humano.”

Cuando nos aproximamos a la música por primera vez; nuestros oídos perciben frecuencias que generan sensaciones inequívocamente musicales e inmediatamente nos encontramos imitando esos sonidos, tamborileando algún objeto con ritmo o cantando. Si avanzamos en la formación musical; estaremos aprendiendo códigos, claves y descifrándolas conforme sea nuestra instrucción. Elementos tales como notas, acordes, escalas y otras construcciones dispositivas del saber acerca de la música, irán tomando sentido en la construcción del lenguaje musical… Gradualmente; hemos incorporado elementos que nos provee de cierta capacidad para entender, descifrar e imitar este lenguaje.

Empero; la naturaleza del hombre en cuanto a la apreciación musical y la forma, muchas veces confronta con ir más allá e indagar nuevos espacios discursivos, empleando el cúmulo de saberes en una preponderante organización de las ideas, recursos instrumentales, lenguaje estilístico, imaginación, concentración , sentimiento, sensibilidad…

Es por eso que la Improvisación; a partir de este postulado es pieza musical que se ejecuta o se oye por única vez; obligando al improvisador a valerse de un marco organizador que posibilite al espectador captar la obra en un acto único. Este marco; muchas veces, se dispone según el etnocentrismo del grupo o civilización al cual se circunscribe la obra musical. Aunque también; podríamos hablar en este caso de Imperativos; tales como el improvisador utiliza un lenguaje conocido en mayor o en menor medida por su público y aunque este se encuentre libre de perseguir su propio estilo, es común que se cuide de no desconcertar en demasía a su público. De allí; la salvedad en cuanto a la música escrita, hoy camino hallando por la tecnología que nos permite re-editar la obra mediante el empleo de máquinas (un tema por debatir).

En África y Asia la improvisación ha sido la cuna de su música; en Europa, primó en la antigüedad y en la era Cristina. En la Edad Media, el Canto Gregoriano partía de las imprecisiones de los Neumas (cada uno de los signos de la antigua notación musical para el canto llano, usados a partir de S.IX; tenían diversas formas según el ritmo y la altura de los sonidos y a partir de ellos se formaron las notas musicales tal como las conocemos hoy en día.- Dicc.Lengua Española 2007)

Pero no en vano; el perfeccionamiento de la escritura musical y la propagación de la música polifónica a través de obras escritas, no han causado mella en el arte de improvisar. Hechos significantes; en la historia de la música, nos hablan de la gran admiración que causaban las improvisaciones de Beethoven, Bach, Mozart, entre otros y la música popular o música no escrita.

 

Es así; que arribamos a principios del Siglo pasado con un nuevo arte cimentado en la improvisación; “el JAZZ”.

Este estilo musical siembra su impronta en diversos estilos – géneros; que vendrían después y que inquebrantables al espíritu de libertad magnificado en la Música Popular Contemporánea, nos invita al desafío de la improvisación como expresión de libertad, de solidaridad, de integración y en una constante búsqueda de la fibra más íntima del Ser Humano…

 

 

 

“La Improvisación; acción sublime cuasi irrepetible, que busca como objeto a su fin y demanera espontánea… transmitir o comunicar una idea, concepto; desandar sentimientos vívidos que se conjugan inexorablemente entre la imaginación y la aplicación ecuánime de recursos, tras el dominio de la disciplina cultivada a solaz; en un perfecto control de entre las ideas y la consumación de lo transmitido…”

Carlos A. Negrini

carlos75can@hotmail.com

Resistencia – Chaco , República Argentina

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Un innovador en el vocabulario del Jazz… Thelonious Monk

Su estilo interpretativo y compositivo, formado plenamente en 1947, apenas varió en los 25 años siguientes. Pianista fundador del bebop, tocó también bajo el influjo del hard bop y del jazz modal. Es conocido por su estilo único de improvisación, así como por haber compuesto varios temas clásicos del repertorio jazzístico, destacando “Round About Midnight”, “Straight No Chaser”, “52nd Street Theme” y “Blue Monk”.

Nacido en Rocky Mount, en Carolina del Norte, su familia se trasladó poco después a Manhattan, en Nueva York; en ese apartamento viviría siempre hasta el final de sus días. Comenzó a tocar el piano a la edad de seis años, y, aunque recibió alguna educación musical, fue esencialmente un autodidacta; sus primeras influencias fueron dos de los grandes pianistas de corte stride, James P. Johnson y Willie ‘the lion’ Smith. Durante su adolescencia comenzó a trabajar en algunos rent parties tocando el órgano y el piano en la iglesia baptista. Estudió en el instituto Stuyvesant, si bien nunca llegó a graduarse.

En 1935 decidió irse de viaje a recorrer mundo acompañando con el piano a un predicador evangelista. Después de dos años, regresó a su ciudad y formó su propio cuarteto, actuando en diversos clubes hasta que en 1941 el baterista Kenny Clark lo eligió como pianista de la casa para tocar en el Minton’s Playhouse, el legendario club de Manhattan en el que se engendraría el bebop. Su estilo en la época es descrito como “hard-swinging”, con marcadas influencias de Art Tatum, Duke Ellington, James P. Johnson y otros pianistas.

Durante su estancia en Minton’s, Monk fue perfeccionando su estilo único, participando en sesiones llamada “cutting competitions”, con los más renombrados solistas de la época. Durante esos años, Monk entró en contacto con músicos como Dizzy Gillespie, Charlie Parker, Miles Davis, Sonny Rollins, Milt Jackson y John Coltrane, que estaban sentando las bases del bebop. En 1944 realizó sus primeras grabaciones con el Coleman Hawkins Quartet. En 1947 grabó por primera vez como líder de su propia banda, y publicó su LP de debut, Genius of Modern Music, Vol. 1, que mostraba su talento tanto para la composición como para la improvisación. Ese mismo año se casó con Nellie Smith, y en 1949 el matrimonio tuvo un hijo, T.S. Monk, que sería baterista de jazz. Su hija Barbara nació en 1953.

En agosto de 1951, fue arrestado por la policía de Nueva York, acusado de posesión de narcóticos, pues se negó a denunciar a su amigo, el también pianista Bud Powell, al que presumiblemente pertenecía la droga. Se le retiró el permiso para actuar en locales nocturnos en que se despachase alcohol (una autorización, el “New York City Cabaret Card”, que era expedida por la policía). Pasó la primera mitad de los años 50 componiendo, grabando discos y actuando en teatros y giras fuera de la ciudad.

Tras grabar varios discos para Blue Note entre 1947 y 1952, firmó un contrato con Prestige, para la que grabó entre 1952 y 1954 algunos de sus discos más importantes, incluyendo colaboraciones con el saxofonista Sonny Rollins y con el baterista Art Blakey. El productor Orrin Keepnews, de Riverside Records, le persuadió de que grabase un disco con temas de Duke Ellington y otro con estándares, para que su música se hiciese más accesible al público medio de jazz. En 1956 grabó el clásico Brilliant Corners y a partir del año siguiente los cambios en su vida se sucedieron.

Monk fue contratado por el Five Spot y allí formaría parte de un cuarteto que contaría con el saxofonista John Coltrane. Como consecuencia de estas actuaciones, la crítica y el público de jazz lo reconocerían por fin como un maestro. El hasta entonces carácter único de su música, que tan difícil era de asumir por una audiencia que tenía como modelo a Bud Powell, se convirtió en 1957 en un motivo de admiración. De repente, Monk se convirtió en una celebridad y su estatus no cambiaría hasta el final de su carrera.
En 1959, su cuarteto contó con la participación del saxofonista tenor Johnny Griffin en 1959 apareció con una orquesta en el Town Hall; en 1962 firmó con Columbia y dos años después fue portada de la revista Time. Un segundo concierto con orquesta fue celebrado en 1962, resultando mejor que el primero, por lo que Monk estaría constantemente de gira durante los años sesenta con su cuarteto, ahora con el tenor Charlie Rouse.

Tocó con los Giants of Jazz durante 1971-1972, y en 1973, repentinamente, se retiró. Monk padecía de una enfermedad mental y, aparte de unas apariciones especiales a mediados de los setenta, vivió recluido el resto de su vida.

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